Blaquier pretende sacar de convenio a trabajadores de Ledesma. Por Miguel López

Fotos: La Izquierda Diario

Finalizada la zafra, los Blaquier lanzaron una maniobra para debilitar al gremio y evitar que futuras huelgas paralicen la producción, flexibilizando las condiciones laborales.

Por Miguel López

02/02/2017 - La maniobra, conocida como H3, consiste en ejercer presión sobre obreros azucareros de secciones claves del ingenio, como trapiche, crudo y alcohol, para concretar su paso a fuera de convenio. Lo que llevaría a un incremento de la masa salarial en un 20% por encima del último acuerdo conquistado por el gremio (SOEAIL) para los obreros que acepten pasar a ser H3. Pero a su vez tendrían estrictas restricciones para organizarse en el sindicato y plegarse a la huelga.

Si los obreros, que aceptaron pasar a ser fuera de convenio, llegaran a participar de medidas de fuerza, el acuerdo inmediatamente cae, y estos dejarían de percibir ese 20% extra.

Lo paradójico es que ser un trabajador H3, no implica pasar de temporario a permanente o efectivo. Así que muchos de los obreros que aceptaron ser fuera de convenio son temporarios. Es decir, pese a recibir ese 20%, siguen trabajando solo 10 o 9 meses al año, y descansan 2 o 3 meses, quedándose estos meses sin goce de sueldo. Lo que la patronal vende como un beneficio, ni siquiera saca de la precarización, que significa el trabajo por temporada, a los obreros que aceptan firmar este acuerdo antisindical y de superexplotación.

Al empujar a los trabajadores a firmar una negación de sus derechos adquiridos expresados en la legislación laboral del país, en el convenio colectivo y en las acta acuerdo, la empresa de la familia Blaquier está llevando a cabo una práctica totalmente ilegal y fraudulenta.

La maniobra patronal es una respuesta a la paralización de la producción que sufre ante cada huelga obrera en reclamo decomposición salarial y mejoras en las condiciones laborales, por eso busca pasar a fuera de convenio o H3 a la mayoría de los obreros del sector molienda, más conocido como trapiche, para evitar que el ingenio deje de moler caña de azúcar.



De esta manera fraudulenta e ilegal, la empresa busca quitarle una base obrera estratégica al Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma.

En el Directorio y la Administración son conscientes del sector donde más le dolió el paro de julio del 2016, por eso apuntan a comprar con un poco más dinero a un sector de obreros de la sección trapiche, para así dividir y debilitar la organización gremial y las medidas de fuerzas que esta tome.

La historia los delata

Vale decir, que esta política de hacer fuera de convenios a los obreros de secciones claves no es nueva, sino que es una política anti sindical que ya fue ensayada por Ledesma S.A.A.I. en otras oportunidades, por ejemplo después de derrotar la huelga papelera de 1988.

Luego de los despidos de decenas de activistas y delegados (1988), y todavía con el peso del terror generado por los apagones del terror (1976) encima, la patronal genocida se jugó a quitarles a los obreros todos los derechos adquiridos por el Sindicato del Papel de Ledesma, que había triunfado en la huelga de 1987 obteniendo muchas conquistas laborales, así como también los puntos progresivos del convenio de la Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos.

Para negar las actas acuerdos y el convenio favorable a los trabajadores, la empresa hizo firmar como fuera de convenio a la mayoría (H3 y H2) de los obreros que quedaron en la planta. De este modo impuso un rebaja de costos salariales, una mayor productividad y vació de afiliados el sindicato otrora combativo.




La diferencia con aquel momento de la historia, cuando los Blaquier impusieron sin muchos problemas el pase a fuera de convenio de la mayoría de la planta de papel, apoyándose en una derrota de una huelga larga de más de 40 días y de tanda de despidos de activistas y delegados (1988), esta vez la patronal intenta dividir la base de un sindicato azucarero que vienen con la moral alta, por haber conquistado reivindicaciones producto de haber ido a la huelga por tiempo indeterminado, al corte de ruta y logrado la movilización de la familia azucarera.

Pese a que las causas judiciales y las multas son indicadores de una ofensiva gubernamental y judicial contra los obreros para cambiar la correlación de fuerza, no está para nada asegurado que la patronal pueda imponer su voluntad de derrotar al sindicato, para así abaratar costos laborales y aumentar la productividad de la planta en base a más superexplotación.

Más productividad a costa de superexplotación

Los obreros que firmen e ingresen al régimen H3 aceptan estar disponibles a todo momento, sin importar feriado, descanso, domingo, etc., lo que le permitirían a los capitalistas ejercer una mayor presión sobre los trabajadores para un aumento de la productividad a costa de una mayor explotación y jornadas extenuantes.

Profundizar el ataque a la organización sindical, debilitar los efectos de futuras medidas de fuerzas, y aumentar la productividad a costa de la superexplotación de los obreros, son medidas que el monopolio considera clave, ya que se prepara para superar la producción, en azúcar, alcohol y bioetanol, de la zafra 2016. Liberados de las retenciones a la exportación, favorecidos por la devaluación monetaria, conformes con la suba de precios internacionales que se registra desde el año pasado, y a la espera de una cuota mayor para la mezcla de alcohol de caña con naftas (del 10% al 12,5%), el emporio Blaquier se prepara para una nueva zafra con ganancias exorbitantes.



Recordemos que el año pasado la producción de Ledesma S.A.A.I., empresa propietaria de un complejo industrial, 170 mil hectáreas en la provincia de Jujuy y del 95% de la caña de azúcar que procesa, fue de 361.000 toneladas de azúcar, 93 millones de litros de alcohol, de los cuales 86 millones de litros los destinara al mercado del biocombustibles. Sus trapiches molieron 4.100.000 toneladas de caña de azúcar, 3.400.000 propias y 757.000 de cañeros independientes y los ingenios Tabacal y La Esperanza, y su producción de papel rondo en 125.000 toneladas.

La maquinaria estatal contra el sindicato azucarero

Tanto la patronal como el conjunto de las instituciones del Estado (el Gobierno, el Ministerio de Trabajo y el Poder Judicial) se juegan de derrotar a los trabajadores que el año pasado conquistaron con una huelga y piquete de 8 días un aumento salarial del 38%, salto en la categoría y la efectividad de un sector de trabajadores por sección, y el pase a temporarios del ingenio de los obreros eventuales contratados por agencias en el campo.

El gobernador Morales y el poder judicial, ya hicieron su trabajo sucio, dinamizando las causas judiciales contra dirigentes sindicales, delegados y la izquierda, presentadas por la empresa. A la par de esto, tomándose a pecho la defensa de los capitalistas, desde la Casa de Gobierno, el Ministerio de Trabajo y la Justicia, primero fueron mandantes de la represión policial a la movilización obrera a los caminos internos de la empresa, que tuvo el saldo de 80 obreros heridos de balas de goma. Luego impulsaron denuncias, sanciones y multas millonarias ($2.355.260) contra el sindicato azucarero por los cortes de ruta y el no acatamiento de la conciliación obligatoria dictada por la cartera laboral provincial.



Legitimada por la práctica reaccionaria del Gobierno provincial y nacional contra la clase obrera, la patronal de los Blaquier, ni lenta ni perezosa, se dispone avanzar sobre los derechos laborales, haciéndole firmar a los trabajadores de convenio el pasaje a fuera de convenio. Buscando de este modo imponer la renuncia de los trabajadores a derechos adquiridos por la legislación laboral vigente en el país, y los convenios colectivos y las actas acuerdo homologadas por los gobiernos. Una metodología de flexibilizar las condiciones laborales que el año pasado la patronal de Ingenio Tabacal en Salta intento hacer pasar implementando el “cuarto turno” y este año debutó con el precarizador convenio de “Vaca Muerta” para los petroleros. En el caso de Ledesma se trata de una maniobra totalmente ilegal, que a su vez evidencia el miedo que tienen las grandes patronales a los trabajadores organizados y a las huelgas en los sectores estratégicos de la industria.

Fuente: 01/02/2017 La Izquierda Diario


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